Justo un día después de mi cumpleaños, había en Cuernavaca un buen evento en puerta: las celebraciones por el octavo aniversario de la fundación del Museo Morelense de Arte Contemporáneo Juan Soriano. Asistí, sobre todo, porque quería ver la instalación visual interactiva de Mario D. Quiroz.

Me pareció, pues, una buena ocasión para probar un rollo de Candido 800 que tenía guardado desde hace meses. Candido Collective, como otras empresas, no produce película, sino que la reencarreta. Candido 800 —y lo mismo cualquiera que lleve el apellido «800T»— no es sino Kodak Vision 3 500T, una emulsión para cine pensada para usarse bajo luz incandescente. En nuestro triste mundo de luces led, eso significa colores algo verdosos.

Emocionado y a pocos minutos antes de salir de casa, cargué el carrete en la Chinon CE-3 y disparé hasta que el contador llegó a 0. No me daría cuenta sino hasta llegar de vuelta que, por error, en lugar de haber regresado el dial a «Auto», lo había dejado en un 1/125 de segundo. Estas fotos son las que se salvaron de las sombras malignas de la subexposición accidental.