Ojalá Castellanos hubiera escrito un gran poema de largo aliento. «Apuntes para una declaración de fe» se está volviendo mi favorito, y eso que la primera vez que lo leí no me gustó. Cada vez más prefiero sus poemas extensos. «Elegías del amado fantasma» es otro favorito (aunque sea más una serie).
La música de Glass me brinda una sensación de vértigo y desasosiego como ninguna otra y por eso me encanta.
La imperfección es tan repetible como la perfección. El mérito nunca ha estado en su reproducibilidad.
Todavía no se me echa a perder el baño de paro que preparé hace mes y medio para revelar. ¿El fijador? Hay esperanza.
Me sigue pareciendo muy desquiciante que no impriman la fecha de caducidad en los carretes de película. Solo en la caja, ¿por?
Elegí no ir a hacer senderismo con mis amigos porque según iba a avanzar con una presentación que tengo mañana. Adivinen quién apenas abrió el documento. Me odio.
Ando de camino a quemar el tercer rollo de película en la semana. Así empiezan las adicciones, amixes.
La montura QBM fue lo peor que le pasó a Rollei. Tan felices que hubieran estado con la M42. Muy merecida la quiebra.
Hoy me agarró la parálisis de sueño en una siesta de mediodía. Pude sentir mi cuerpo dejar de serlo y caerme dentro de mí por varios largos minutos en los que, más que intentarlo, soñé distintas formas de levantarme. Qué horrible que es soñar.
Ni al caso con las federaciones de estudiantes. Su sola existencia como «representación oficial» ya es motivo suficiente para dudar de ellas.
Estoy a una crisis de sobregirar la tarjeta y comprarme todo el equipo necesario para empezar a revelar negativos en casa. Me tienen harto los laboratorios nopuedeser.
Es de mi agrado informar que mi regreso a la fotografía química fue un éxito. Solo se me velaron tres fotos. Nuevo récord.
Si todo sale bien, la próxima semana haré mi vuelta a la fotografía química. Mis bolsillos ya están aterrados, pero mi mente sigue emocionada.
Apenas es diciembre y, por primera vez en mi vida, quiero que ya sea el año siguiente. Sí, enero es el más ingrávido de los meses; pero es que diciembre no promete ser amable.
Hoy, como ayer y espero que siempre, esto de Horacio: Si fractus illabatur orbis / impavidum ferient ruinae.
Siento que la vida me pasó frente a los ojos (otra vez) y no sabré si supe aprovecharla sino hasta un mes después.
Gracias a Akira Terao por aplicar la de Rulfo: levantarse entre 1981 y 1987 y producir tres grandísimas obras (álbumes de estudio) y luego desaparecer de la industria.
Jueves: día de abrir InDesign, hacer cambios milimétricos y… volver a dejar todo tal como estaba antes.
Un niña lleva en brazos a un cachorro. El chihuahua no le despega la mirada. Más allá de ellos, el paisaje avanza. La madre no mira a ningún lado. Yo los veo y no alcanzo a saber si voy a llorar.
Nota: decir que un texto está compuesto con Garamond o Baskerville no dice nada. Es dato genérico, como decir que el libro está hecho de papel. Ni Garamond ni Baskerville conocieron la computadora, menos a Adobe. Es Garamond y algo más, siempre. Y ese algo más es lo importante.
Miércoles: Ayer era martes y dije lunes. Miércoles: día de venir a hacer nada. A pasar cinco horas frente a la pantalla.
Un día de estos haré mi versión de «La invasión de las siglas», pero con FOMO, JOMO, RFC, SECIHTI y cuanta sigla y acrónimo —feos, es obvio— haga falta.
De San Luis lo que más amo son las nubes: azul de cielos imponentes, blanco en cúmulos más altos que el futuro.
Re: Ahora es culpa de Hyunjin, nopuedeser.
Nuestro profesor de los jueves, a media clase —quizá luego de escuchar nuestro disgusto con la nacionalidad del papa— para y comenta: «¿Vieron la tumba del papa?». Y procede a decirnos que tiene un problema «para editores»: horrible kerning.
¡Que justo hoy se cumplen diez años de Owarase Night! Quizá sea su álbum más redondo. Mucho espíritu hay en él.
Esta semana mi reloj interno me ha fallado. O llegué tarde por una hora o temprano por otra. Y me falta sol y me falta sueño y me falta paz.
Hoy me sangró la nariz al despertar. Olor metálico. No puedo decir que lo extrañara, pero la sensación de peligro a veces puede calmar las cosas. Sentir algo.
El final de Severance (2022-2025) me dejó chueco (del alma). Es como una versión perversa del mito de Orfeo.
Pues resulta que al actor de voz de Hachiware le llegó la pubertad y ahora su personaje suena más grave. Pero igual lo dejaron. Chiikawa best show.
Cien años de Mishima. El mejor homenaje ya se lo hizo Glass con su cuarteto y posterior suite. La interpretación de Namekawa es preciosa.
Es un poco trágico que para La habitación de al lado (2024) no hayan organizado un Tilda Swinton Look-Alike Contest. No todo se puede, supongo.
Pues no, parece que no hay un equivalente para los Apple Shortcuts en Android, así que esta sección del blog estará algo desolada por ahora.
Ya es esa época del año en que se antoja leer en voz alta «En esta noche, en este mundo». ¿De dónde creen que venga la conspiración de invisibilidades?
Cinco siglos han pasado desde Gutenberg y todavía nadie se inventa un método de construcción de página que no te deje en la ruina.
Luego de tres cámaras y algunas tragedias, parece ser que la Olympus e-m10 III es el modelo definitivo; visor claro a mediodía, hermoso diseño retro, gran ergonomía…
Tengo antojo de salir a hacer más fotos al centro de Cuerna, pero el miedo a que me asalten puede más que mi entusiasmo.
Leo el texto de Kloss y atisbo (o soporto) todas sus marcas de obsolescencia (tecnológica o ideológica)… ¿Y nadie ha escrito algo mejor, al día, que no huela a que el autor no conoce a gente joven?
Pero, siendo más gentil, esa desactualización también comporta una saludable desconfianza del progreso tecnológico. Esbozo una media sonrisa al leer este pasaje:
En el horizonte despunta la llamada ‘inteligencia artificial’, de la que sólo esperamos que sea suficientemente inteligente como para hacer bien su trabajo
.
Leído en Entre el oficio y el beneficio: el papel del editor, Gerardo Kloss
Es fascinante ver que cada que sale algo nuevo de Wong Kar-wai, los críticos corren a decir que es la esperadísima última parte de una «trilogía informal» que ellos mismos llevan reinventando cada mañana de tedio.
Llamen a Dios (B).
Tengo clavada en la mente la forma en la que Cixin Lui representa a Newton en El problema de los tres cuerpos. Un tipo egocéntrico, con la verdad, aunque falto de modales; algo embustero, lo suficiente para ganarle a Leibniz en un duelo… Sí podría imaginarme al Newton histórico así (¡y qué risa!).
Desde que leí la primera parte del Quijote, ninguna otra novela me había emocionado tanto en toda la duración de sus páginas como El problema de los tres cuerpos. Si uno quisiera hacer una tasa inútil, diría que ninguna es texto perfecto. Pero mi experiencia de lectura se acerca a una palabra que me importa: paz.
¿De verdad se me antoja tanto volver a ver Más allá del mal (2021)? ¿Esa peligrosa tarea de revisitar un lugar que acaba de dejarme? Yes.
Paso mucho tiempo disponiendo, preparando, arreglando cosas en este mundo como para empezar a disfrutarlas. Pronto será tarde.
Parece ser que el cuerpo humano —uno que quizá tenga el cerebro reemplazado por el de un cerdo— sólo resiste ver Monster (2023) una vez antes de llorar.
Ayer por la noche, abrió la edición de este año del Japanese Film Festival. Viendo la cartelera, promete horas muy entretenidas. Todo es gratis y estará disponible hasta el 2 de julio (México al menos).
Qué llamativo que a buena parte de webs sobre escritura (desde “blogs” de consejos hasta foros y revistas virtuales) les importe más bien poco el cuidado tipográfico. Que publiquen su manifiesto sobre cuán especiales son, al fin que van a usar una grotesca en el gris más gris.
Una señora se me acerca en la parada para preguntar si, en efecto, esa es la parada. Le respondo y entablamos una conversación que durará lo que dura un viaje. Me sorprende uno de sus comentarios. Le molesta que le den cambio en forma de monedas de 20 centavos o menos. «Para qué quiere una esta molestia inútil», me dice mientras estruja y rebusca en su monedero.
Ya los vi por ahí decir que Francisco Rico era «nuestro particular Harold Bloom»… Más respeto para el difunto, por favor. Que Bloom estaba más cerca del demagogo en turno cualquiera.
Necesito que le hagan un Kafka a Michael Galasso y publiquen toda su discografía en algún servicio de streaming.
La rotura es un nuevo estado de las cosas, no un accidente que pueda predicarse de algo. Eso sería nostalgia o empecinamiento. Lo roto está roto y no tendría por qué requerir arreglo.
RIP, Alonso Lobo. Felipe II no te merecía.
La decepción siempre es individual. Intentar compadecerse de ella, de la que se reparte como crimen, sólo lleva a una decepción más amplia. Y por eso es un sentimiento tan inútil. No dice nada sino algo individual, una falla personal que se pretende más profunda.
Empatizar con los personajes, «sentirse identificado», quizá debería ser el último criterio para hablar de una obra literaria. Yo lo que quiero es la diferencia. Qué aburrido verme a mí mismo.
Me acabo de dar cuenta de que «Charmer» de SKZ es un muy similar a un reguetón. Ahora todo tiene sentido.
Qué triste dejar Tumblr. Reviso la lista de personas que sigo. Espero que su existencia virtual continúe en otra parte.
La decisión de partir (2022) es quizá lo más «sí, es cine» que he visto en un buen rato. Como alguien no muy afecto a este arte, me es difícil explicar qué es lo que me atrapó tanto durante sus dos horas. Quizá efecto sea la palabra adecuada, porque, aunque general, es ambivalente —y eso lo sabían muy bien los antiguos—: truco o verdadera seducción. Me pregunto si hay trama sin efectos. En todo caso, es una película destacable que esperé por dos años —porque los desgraciados de Mubi nunca la trajeron—.
Luego de ver Días perfectos (2023), me veo en la urgente y quizá consumista necesidad de tener impresas mis fotos favoritas. No por ese discurso sobre la superioridad de lo analógico, sino simplemente por la nostalgia del tacto.
No dudo de que tener tus XV años sea genial; pero la mejor parte debe ser escoger a tus chambelanes. No tengo que explicar por qué.
En este último semestre, en que he convivido con gente de extracciones sociales superiores, he notado que insistentemente dicen Buen día en lugar del que, para mí, es un normal Buenos días. Me huele a que es ultracorrección.
Video importante: Kenji Mihara versionando «A Cruel Angel’s Thesis».
Vidas pasadas (2023) cumple con las condiciones para terminar siendo una película a la que alegremente quiera volver con los años.
A veces pienso en las margaritas que tuve durante la prepa. Aquellas que se secaron porque nadie las regó mientras estaba en Sonora. Hermosas. Pero el recuerdo me basta y no les he buscando planta substituta.
Aparentemente, es más fácil para la gente defender las malas prácticas de las empresas con las que se sienten identificadas y acusar a los individuos de hipocresía —la tónica del capitalismo—. Tremenda actitud tan mediocre esa de ver un problema y decir: «Sí, bueno, es lo que es, no mires más».
Se va a lograr, se va a lograr. (Con Mitski de fondo)
Cada vez queda más claro: 1) qué basura es la «inteligencia artificial», y 2) muerte al Estado de Israel.
Ninguna institución debería estar usando RR. SS. de forma exclusiva para difundir información de interés público. De las RR. SS. al RSS hay mucho trecho.
Me encanta el jazz; pero, cada tanto, no puedo evitar pensar que lo que me gusta suena a música que pondrían en una Soriana desierta.
Se me rompió mi primer par de lentes graduados. Ya se consumó el ritual de iniciación. Fueron unos cuatro años muy buenos.
Es 9 de enero y ya siento que es tiempo de agonía.
Aquí va mi primera queja del año. Últimamente he visto memes (y gente detrás de ellos) en los que se pintan como contrarios los términos protagonista y villano. No me sorprende ese maniqueísmo bueno contra malo; pero asumir que el villano carece de protagonismo es tontísimo, más si esa distinción se fundamenta en el buenismo —supongo que indentificacional— del protagonista.
Antes solía pensarme a mí mismo como una persona de altas esperanzas. El contacto con la realidad de otras personas, con lo que ellas observan en mí, me ha confirmado lo contrario. Aun así, este año parece empezar por el buen camino: con el abrirse paso de algo así como una ilusión perdida. Ya veremos en febrero si persistí.
He llegado a la conclusión de que las películas que más me atraen son aquellas sobre el reencuentro o la pérdida. El intersticio entre ambos temas no interesa tanto como su intersección: reencuentros que son pérdidas y viceversa. Claro que estoy hablando de WKW.
Voy a agregar a Sakanaction a mi lista de artistas que no hay que escuchar de noche —es que el honor no podía ser sólo de Glass—. DocumentaLy es un álbum hermoso, pero por qué tenía que ser tan triste. Lo escucho y quiero deshacerme, hacer de cuenta que no existo —seduce más que el sueño—.
Qué trivial eso de «empatizar con los personajes» cuando se trata de que sean como uno. Lo que son las trampas del ego.
Hoy fui a revisar tiendas locales en busca de rollos de 35 mm. Me dijeron los precios y se me quitaron al instante las ganas de disparar en película. 300 pesos por un Fujicolor de 200 Asa. ☠️
Siento que si Pizarnik y Maier se hubieran conocido, o sea hubieran encantado una con la otra, o se hubieran odiado.
Los sándwiches del Oxxo saben a tristeza —iba a decir pobreza, pero cuestan más que la suma de los ingredientes de los que están hechos—.
Hoy, hace un año, conocí a Ida Vitale. Vino al terruño para un festival de poesía. Me sorprendió ver su nombre en el programa; el doble cuando vi que venía a mi facultad. Otros detalles no importan, pero me firmó una antología que salió al año siguiente de que le dieran el Cervantes en 2018. Por su reacción, debió haber pensado que compré el libro sólo para que me lo firmara, quizá sin haberlo leído. Escribió en las blancas: «Para Alejandro, que me demuestra que se atreve a todo con simpatía». En ese momento, esas palabras me cayeron gentiles.
Tanto Rulfo como Maier usaban una TLR de Rolleiflex. Quizá lo que hace falta en mi vida es una para fingir ser igual de genial que ellos, aunque sea por un día.
Para sobrevivir a los días nublados hay dos opciones: poner canciones sesenteras de ultramar o jazz fusión.
¡He agregado una nueva sección para fotos! Quizá luego la mejore y la mude a su propio subdominio.
¡Está vivo! Estreno hoy el nuevo diseño del blog. En la línea, el tercero. Quise algo más minimalista, pero sin ser aburrido ni dejando de lado la tipografía. ¿Qué tal?
La retícula que diseñé no está funcionando —aplica para mi fallida maquetación en InDesign, aplica para mi vida—.
No sé qué pensar cuando las empresas anuncian que algo «es el futuro» de x o y. Dejando de lado la hipérbole, qué utópico creer que sólo hay un futuro.
Llegué a los refinados mundos de Eileen Chang buscando una cosa distinta de la que encontré. Obsesionado como estoy con Deseo, peligro, necesitaba leer su novela primigenia. Pero en español Chang no existe a no ser por un pequeño libro. De ahí sale «Bloqueados», una estampa sobre aquellos encuentros de súbita afinidad que, por la inercia de la vida cotidiana, terminan soterrados en el qué pasaría si del entresueño. La gente sigue con sus vidas y olvida todo. Quizá haga bien en imitarlos.
La mentalidad binaria es persistente. Incluso si consideramos un fenómeno como una «escala de grises», no deja de ser una metáfora entre dos polos. Es la magia de obtener lo mismo pero con pasos extra.
Murió Milan Kundera. ¿Qué queda?
Ya tengo entre mis manos mi carta de pasante. Creo que, desde octubre del año pasado, estaba buscando este sentimiento de satisfacción que por fin me acompaña. Entre esto y el coloquio, estoy muy feliz.
En medio de un éxodo digital. ¿Qué modelo se ajusta a lo que realmente quieren los usuarios? Tumblr, a mi pesar, está bastante muerto en español.
Sobreviví al primer día del coloquio (también el primero). Mucho chisme, investigaciones interesantes y café rebajado. Volvería a repetir. 10/10.
No sé qué pensar de A Brighter Summer Day (1991). Sin duda, quien escogió ese título para su distribución en inglés fue un genio manipulador —a menos que entendamos verano como el sofoco más insoportable—. Entretanto, leo este artículo de curiosidades.
Hoy terminé La soledad de los números primos (2008). La leí por primera vez en 2017, cuando «literatura» era un ámbito ligero e inexplorado. Tenía miedo de volver a esta novela, como quien duda de modificar un recuerdo tan largamente atesorado. Cada vez le encuentro menos sentido a palabras como «favorito/a», pero se siente correcto decir que este libro forma parte de esa categoría tan voluble.
Sí es un poco anticlimático que esta última semana en la facultad sea también la semana de los trámites espurios.
Es una pena que nada de Alastair Reynolds haya sido traducido al español todavía. «Zima Blue» o «Beyond the Aquila Rift» son cuentos que justifican cualquier antología.
Por fin pude leer El verano en el que Hikaru murió (editado por Panini) y pensé que sería una experiencia de terror más completa. En cambio, me ofreció una tristeza muy angustiosa. La espera por el segundo tomo será larga.
Por fin, luego de una espera autoimpuesta de varios meses —altibajos, deseo de la inminencia o vértigo del final, como se le llame— terminé Ao no flag y estoy en paz. El final tiene ese sabor amargo de la tranquilidad no esperada. Es la primera serie que completo.
Si esta prueba es exitosa, significa que estos estados ya funcionan con Apple Shortcuts. Kudos to muan (again).
Estado: esto que escribió Mu-An.
Volví a leer «Tabaco» de Mishima. Tan precioso como preciso.