Felicísimo, el más dichoso entre los felices. Así me siento después de haber podido asistir a la exposición sobre Rosario Castellanos —una de mis escritoras más amadas— en el Antiguo Colegio de San Ildefonso. Aunque fuera de último día, fue una gran mañana. Su máquina de escribir, fotografías, los poemas en su voz… Y, claro: el encanto del centro histórico de la Ciudad de México.