A finales de septiembre, se inauguró la exposición Federico Silva: un creador combativo. A decir verdad, iba por el catálogo de exposición, pero en esta ocasión regalaron a los asistentes pequeñas réplicas de una escultura famosa de Silva (que también está en el museo): Calavera, de 1986. Fui con Zachariel y nos dieron vino rebajado. Hacía algo de frío otoñal. Estas fotos son de aquel día, aunque, con cámara recién estrenada, editarlas en Lightroom entonces no me hizo feliz y por eso salen ahora.