A principios de año, conseguí una nueva vieja cámara: la Asahi Pentax SL. Para mi regreso al mundillo de la foto química, tenía claro que quería dos cosas: una cámara con montura M42 —sí, de nuevo— y poder escanear mis propios negativos.
Conseguí la SL al ridículo precio de diez dólares. ¡Funciona! Es una máquina sesentera e hipersencilla: no tiene exposímetro y es totalmente manual. Luego de comprobar la operación de la cámara con un Kodak Gold 200 —no fue de mi agrado, lol—, di con un carrete de Adox, el HR-50, en una de mis cafeterías favoritas de Cuernavaca. Lo compré sin fijarme en la ISO (¿50!) y no me arrepiento.
Ya me había aproximado al peligroso terreno del Gear Acquisition Syndrome y dije: ¿Por qué no revelar también mis propias fotos, si ya puedo digitalizarlas al gusto? La apuesta fue exitosa y estas fotos son el resultado. En un futuro no muy lejano, creo que me volveré a embolsar algo de lo que sea que fabrique Adox.
Revelado: Rodinal a 1+100, desatendido de 30+30 minutos. Objetivos: SMC Takumar 55mm f/1.8, S-M-C Macro-Takumar 50mm f/4.