Esto comenzó hace un año. Días de noviembre o quizá de octubre. Hacía frío, llovía aun más. Me desesperaba, manos sobre teclado, frente a la pantalla. Y repetía búsquedas, buscaba indicios. A un costado, sobre la mesa, no había ningún libro empezado y abandonado. Pronto iba a encontrar un nuevo objeto de deseo.
Buscaba libros de referencia, manuales, el comentario autorizado para la tesina. Creía recordar cierto librito extranjero. En Google, mi tecleo «combinaciones extrañas de color» me llevó a toparme con A Dictionary of Color Combinations de Sanzō Wada. Lo que supe entonces era lo mismo que se repite en cada web o tienda en línea que habla de él…
- Que es una reedición del trabajo de catálogo (el Haishoku sōkan [配色総鑑], ‘Compendio general de combinaciones de color’) que realizó, en seis tomos, un artista y estudioso japonés hacia la década de 1930.
- Que, para entonces, el concepto combinación de color era más bien nuevo, y que fue Wada quien ayudó a asentarlo en la sociedad japonesa (él mismo, más tarde, participaría en la formación del actual Instituto para la Investigación del Color de Japón).1
- Que todo esto ocurre antes del Pantone.
- Que su libro, en original o en esta versión moderna de editorial Seigensha (2010), carece de comentarios sobre el uso o virtudes de dichas combinaciones. Solo se presentan los tonos por grupos (2, 3 o 4), con sus nombres sinojaponeses tradicionales y un apéndice con las aproximaciones CMYK.
Esto último, la falta de valoraciones psico-sociológicas —absurdas, pero consabidas (v. gr. blanco = pureza)— fue lo que me hizo encapricharme con el libro, con la idea de conseguirlo. Eso y la promesa algorítmica del buscador, que me lo arrojaba fácilmente al teclear «dictionary of strange color combinations». Y aunque a la fecha sigo sin saber exactamente en dónde reside lo extraño de las combinaciones de Wada —algunas de harta tradición—, me entregué a ese deseo con la sospecha de que quizá era puro exotismo japonista.
Pero acabó el semestre: días de presentar los avances ante un auditorio que se duerme, quizá ganarse las palmas brevemente. Ya era diciembre: temporada alta; pedirlo de importación hubiera sido inviable. Otra promesa: Ya me lo compraré enero, con calma. Y así se pasó enero, febrero… el segundo semestre de la maestría. El recuerdo de las fotos de producto del libro se me aparecía difuso, con sus páginas elegantes con intensos bloques de color.
Un día, me decidí a pedirlo; solo para, semana después, encontrar que el paquete fue entregado en el domicilio erróneo. Maldecir la Providencia, pedir un reembolso: en ese orden.
Entretanto, busqué sucedáneos. Existen algunas versiones web de los 159 colores que forman las 358 combinaciones de Wada. En el fondo, escribo esto no tanto para recomendar a Wada, sino a uno de sus intermediarios. Hablo del fantástico artículo «Homage to Sanzo Wada» en el Medium de Sundar Singh.
El objetivo de Singh empezó, cómo no, como una queja: el tener que estarse refiriendo al apéndice del libro para checar las equivalencias CMYK. Así que fue desarrollando lo que él llama computational notebooks. A saber, páginas interactivas para visualizar los colores de distintas maneras en el navegador. Sus quince apuntes en Observable exceden la presentación física del libro en que se basan, pues permiten jugar con los tonos de más y mejores formas, e incluso presentan más equivalencias: RGB, LAB, HEX…
Gracias a los cuadernos computacionales de Singh es que, en realidad, pude llegar a mi objetivo: elegir la paleta cromática para la antología que preparo.
Hace unos días, por fin recibí desde Japón los dos tomos de los catálogos de color de Wada que oferta Seigensha:
- El Haishoku jiten: Taishō to Shōwa no shikisai nōto (配色事典―大正・昭和の色彩ノート, ‘Catálogo de combinaciones de color: apuntes sobre los tonos de las eras Taishō a la Shōwa’, 2010); y
- El Haishoku jiten: Ōyōhen: Taishō to Shōwa no shikisai to shōhin desain (配色事典 応用編―大正・昭和の色彩と商品デザイン, ‘Catálogo de combinaciones de color: cuaderno de ejemplos prácticos: tonos y productos de diseño de las eras Taishō a la Shōwa’, 2020).
Y qué decir: a pesar de todo, quería el tacto físico de los libros. Sigo y seguiré consultando los apuntes de Singh, pienso en sus posibilidades para el diseño web y en lo bien presentada que está la información. Para una verificación bajo la luz del sol, los libros de Seigensha;2 para consulta rápida y en pantalla, los cuadernos de Singh.3
Mi aporte
Mi programa de elección siempre fue InDesign, así que decidí echarme encima la tarea de hacer un Adobe colorbook (.acb) para poder importar con facilidad los 159 tonos de Wada (primer tomo). Para ello, tomé como base dos importantes aportes previos.
- El repositorio de Matt DesLauriers en GitHub, que compila en un JSON los valores de cada tono en distintos modelos de color (el mismo Singh parte de aquí).
- El gran pequeño script de Michel Mariani en Codeberg, que permite compilar y validar con Photoshop un archivo ACB desde un JSON debidamente formateado.
Mis intentos fueron exitosos. Dejo el ACB para descarga (elegí el modelo CMYK, pues es el que verán los lectores del libro).
Mínimo tutorial
Para añadirlo, basta con buscar la carpeta de instalación del programa (InDesign, por ejemplo). Una vez dentro, hay que copiar el .acb en la ruta Presets/Swatch Libraries. Una vez copiado, podrá usarse como cualquier otro libro de color (como los de Pantone); es decir: habrá que buscarlo en el panel «Opciones de muestra» y usar el selector «Modo de color».
Adendas (agosto 2025)
- Me percaté de que el propio Sundar Singh advirtió de algunas erratas en el JSON de DesLauriers: discrepancias en los valores CMYK. Mi versión actualizada está disponible en GitHub. He actualizado el
.acb. - Ya puesto manos a la obra, desarrollé Los colores de Sanzō Wada, una web interactiva para explorar las paletas y tonos del primer tomo.
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Sobre esto, en la solapa del primer tomo se lee (en inglés, traducción propia): «En su época, el concepto de combinar colores no gozaba de gran popularidad, así que presentar un catálogo con esquemas de color específicos era bastante inusual. El Haishoku sōkan fue el pionero de dichos muestrarios». ↩
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Debo señalar que los libros están impresos sobre un papel con acabado satinado (coated), cosa que hay que tener en cuenta si se piensa imprimir en soportes sin recubrimiento. ↩
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Aunque los quince cuadernos de Singh solo cubren el primero de los tomos. ↩